Fukai Mori.

I’m sure that the heart I left behind
still lies hidden in the heart of the deep, deep forest.

Años sin escuchar el acorde. Tantos, tantos, que lo había olvidado. La cicatriz sigue aquí, palpitando, respirando conmigo. Nunca se irá. Siempre será mi maldición. La chica que fue dejada atrás; la chica que se quedo esperando, soñando con utopías.

Recuerdo tu nombre.

Soy incapaz de pronunciarlo.

No te odio, no especialmente, no más que a los demás. Hace tiempo, por momentos, creí que todo terminaría en eso: podrido y aberrante odio. Pero no. Puedo mentirme y gritar que sí, que todo fue tu culpa, que mi vida se fue al desastre por tu cruel ausencia.

Pero mi vida ya estaba vacía antes de ti.

Y continuo vacía después. Un poco menos, pero en general… nada mejoro. O empeoro.

En tan sólo 4 años decidí enterrarte en lo más profundo de mí. Para respirar, al menos, un poco mejor.

Odio a otros. Odio a practicamente todo. Intente odiarte a tí y no funciono. Aún te guardo dentro de mí, con tristeza sosegada, con lagrimas solitarias, con pequeñísimos gemidos ahogados.

Eres mi maldición.

Mi patrón repetido hasta la saciedad.

El infinito camino circular que no me lleva a ningún lado.

Te he buscado en cada rostro, en cada mano, en cada voz. Cualquier rastro, cualquier parecido imaginario y delirante, me hace caer en lo mismo. Una y otra vez.

Pero es todo lo que tengo.

Porque aquí estoy, doce años mas tarde, incapaz de poder tirar tus cosas, incapaz tan solo de verlas, sin querer escuchar tu nombre, sin querer desperdiciar ni un solo momento más pensando en ti.

Y entonces, con pervertida alevosía, mi Dios me la juega y me hace escuchar algo tan tuyo…

Esta bien. Prefiero volver a esos años. No quiero estar en el presente. No quiero estar un poco más atrás. No estoy bien. Estoy perdida y vacía. De una forma diferente a como solía ser. No es triste, dramático o desgarrador. Sólo es un hecho. Lo perdí todo. Punto.

Me paso los días no queriendo ser yo, no sabiendo quien ser, o como ser. O como, siquiera, empezar. Durmiendo demasiado. En exceso. Las heridas son difíciles de sanar. Estar despierta es lo último que deseo. Esos momentos de eternidad en mundos oníricos son lo único que me mantienen estable.

No quiero ser lo que solía ser.

Ni siquiera se si quiero ser algo.

O alguien. O lo que sea.

Debería meter todo en una caja y quemarlo. Y luego entrar en ese fuego purificador.

Sonrío.

No, no debería hacer eso. Quizás enfrentarme a las alturas desde un rascacielos y dejarme caer sin más.

Sin más.

We live our lives standing frozen to the spot,
unable to cry out, for eternity…